viernes, febrero 02, 2007

Requisitos

De nuevo vuelvo a citar a la misma amiga que en la entrada anterior para recomendar la lectura de esta entrada y una detenida reflexión acerca de la misma.

Después de ver el blog de Cassandra se me acaba de ocurrir que yo soy dos cosas al mismo tiempo. Soy un ser humano, especie Homo Sapiens Sapiens, aunque a veces no haga valer los dos últimos términos en mi vida diara. Pero también soy una persona. Interesante

La primera característica la tengo solamente por existir y nada puede arrebartarmela. Pero la segunda... ah, la segunda. Ganar el status de persona no es sencillo. Ha sido un largo y a veces duro aprendizaje. He tenido que aprender a comunicarme en el lenguaje que se utilizaba a mi alrededor, a interaccionar correctamente con los elementos de mi entorno, a comportarme en sociedad, en suma. Y ha llegado un momento en el que, sin títulos ni fanfarria ni trompetas, me he convertido en una persona. Ha sucedido tan silenciosamente que, fíjate, no me he enterado de que ha pasado; de hecho ni sé cuándo puede haber pasado.

Hay personas que opinan, erroneamente, que el ser humano y la persona son lo mismo. Ambas características nacen de la sociedad, pero ésta es un status mientras que aquella es una característica. Están equivocados, posiblemente porque solamente se piensa en estas tonterías cuando se es las dos cosas al mismo tiempo, y a veces distinguir las dos formas es complejo.

Pero dentro del grupo que sí las distinguen hay otra división meridiana. A saber, aquellos que piensan que es el ser humano el soporte básico para la persona, y las que piensan que por el contrario, es la persona la que da sentido a la existencia del ser humano. Unos le dan más importancia a uno y otros al otro elemento. Los primeros, llevando su tesis al extremo, se convierten en hippies, y los segundos en urbanitas muy conservadores.

Pero me desvío de la idea madre de esta entrada que es intentar dilucidar qué requisitos son los que debe cumplir un ser humano para convertirse en una persona. Obviamente los requisitos para que la sociedad reconozca a un ser humano como suyo variarán de una sociedad a otra, pero las lineas maestras es posible que permanezcan inalterables. A fin de cuentas los que forman las sociedades son las personas, no los seres humanos. De hecho la definición de persona que tiene cada sociedad es muy clarificadora acerca del tipo de sociedad que es. En la Atenas de Pericles todas las personas eran libres y participaban de los asuntos del estado. Pero claro, dentro de la definición de persona de esa polis no entraban ni las mujeres ni los esclavos ni los sirvientes.

Voy a tomar como ejemplo la sociedad que me vio nacer, puesto que es la única que conozco a nivel profundo. Sin embargo hay algunas características generales que se me ocurre que podrían ser las siguientes: la primera es que el ser humano debe estar sano en grado suficiente para poder cumplir su cometido en las tareas comunes, sean cuales sean éstas. La segunda es que el ser humano debe ser capaz de comunicarse en el mismo lenguaje que el resto de miembros de la sociedad. La tercera es que el ser humano debe ser capaz de interaccionar y convivir correctamente con los elementos propios de la sociedad. El resto de reglas admitirían cierto grado de variación según la sociedad, como la edad que se debe cumplir para obtener la mayoría de edad, pero las lineas maestras que se me ocurren son esas.

Estas reglas no están escritas en ninguna parte, pero todos somos partícipes de ellas. Se nos ha educado para ello desde el principio, e intentar sustraerse a esos principios tan sólidamente afincados en nuestra psique requiere de un valor poco usual, que es el de otorgar al ser humano un valor acorde, es decir equivalente, al de la persona. Entonces se gana el inmejorable tesoro de ser capaz de autodefinirse, y por ende, de definir al resto. Se gana el tipo de personas que pueden cambiar sociedades.

Pongamos un ejemplo de regla variable: ¿es un negro una persona en Chicago? Yo lo considero así, y afortunadamente cada vez más personas opinan lo mismo. Pero retrocedamos unas décadas hacia atrás y pongamos a ese chico negro en un pueblecito cerca de Nueva Orleans. ¿A que ya no está tan claro el asunto? ¿Qué ha pasado en todo ese tiempo? Ha habido un concienzudo trabajo de pico y pala en EEUU para conseguir elevar a los seres humanos de la raza negroide al status de persona. Las mujeres siguieron un proceso parecido hace poco tiempo, y sigue habiendo muchísimos lugares donde se las considera menos el el hombre. La regla de "varón de raza blanca" ha estado vigente en muchos sitios, sigue estando en algunos, pero hay sitios donde nunca ha existido. Este es un ejemplo de regla variable.

Ahora uno de regla maestra: ¿es un tetrapléjico una persona? Actualmente y aquí sí, pero depende del grado de interacción que ese ser humano tenga con su entorno. ¿Es un autista una persona? La misma respuesta. La razón de esto es que esta sociedad nuestra es considerada muy tolerante porque otorga el rango de persona a cualquier ser humano, pero se ha salido habilmente por la tangente y ha creado una graduación o escala para definir cómo de persona se es. Un hombre adulto nacido aquí, con un buen trabajo, casado y con hijos, serio y cumplidor de la ley es el equivalente al diez. Una mujer con las mismas características es un ocho. Un adolescente en la edad del pavo es un seis y un septuagenario lúcido en silla de ruedas es un cinco. Un inmigrante marroquí es un cuatro. Un síndrome de down es un tres y un tetrapléjico es un uno. Esta graduación la hago no porque piense que sea correcta o buena, sino porque lo que he visto me impulsa a pensar que la escala puede ser algo parecido a eso. Pero es curiosa la manera que se ha tenido de sortear el espinoso asunto de definir a la persona. Muy... políticamente correcto. Pero no nos engañemos. Hay sociedades en las que un inmigrante, un down, un parapléjico, o un viejo, simplemente no tienen valor alguno. Por sus discapacidades pierden (o nunca ganan) el status de persona, de miembro de esa sociedad.

Yo, fruto de esta sociedad neoliberal y en la cresta de la ola, me inclino a dar más valor al ser humano que a la persona desde que tengo uso de memoria. Eso me ha convertido, hasta cierto punto, en un inadaptado, puesto que mi atención y mi energía están puestas en parcelas distintas a las de alguien más "socializado" y más atento a las habilidades destinadas a la interacción con los demás. Hay curro que hacer ahí porque el punto medio, punto medio de la excelencia, no de la mediocridad, guarda la llave de una puerta grande.

Estos, y otros pensamientos, son los que ha despertado ese simple video en el blog de Cassandra. El dar valor al ser humano es importante, pero también lo es darselo a la persona. Somos capaces de definir lo que es una persona y lo que no, de definirnos a nosotos y al resto de seres humanos. Es necesario ser responsable, puesto que con cada opinión se pavimenta un camino en una dirección u otra.

4 comentarios:

Fantine dijo...

Una reflexión muy interesante, la verdad. Yo he conocido a muchñisimos mamíferos del orden de los primates, sin ninguna minusvalía o tara aparente, pero a los que me costaría encuadrar en la definición de "personas". Y al contrario. Lo triste es que la sociedad no siempre tenga mi misma escala de valores.

Por cierto, y este cambio de plantilla?

Earendil dijo...

Hola preciosa.
Muchas gracias por escribir. Sí, es triste, pero oye, otra importante innovación de esta sociedad es que deja puertas abiertas a los particulares para tener opiniones distintas a la suya, y hay que hacer uso de ese derecho ;)

En cuanto a la plantilla, con la migración que ha hecho blogger a Google se había perdido el archivo, y son bastantes entradas. De manera que he adoptado una de las plantillas nuevas que tienen algunas cosas interesantes. Ya la iré personalizando cuando tenga ganas y tiempo. O tal vez no, ya veremos.

Un besazo

Anónimo dijo...

La verdad es que sino fuera porque sé que curras de informático, me atrevería a decir que eres filósofo xDDD.

Me encanta como escribes de verdad y tus reflexiones me parecen de lo más interesantes.

Miles de besitos y cuídate mucho.

Nemo dijo...

Yo no veo la necesidad de hacer una distinción entre ser humano (Homo Sapiens Sapiens) y persona. Me parece un tanto artificioso. De hecho, cada vez que alguien dice "Yo también soy persona" me dan ganas de atizarle en la nuez.